Santa Quitèria protege a los aficionados en la última tarde taurina de las fiestas

Autor: PATRICIA RODRÍGUEZ
El Bou del Poble solo lo fue ayer de la plaza. Las calles de la Vila se quedaron huérfanas al no recibir la visita de Capador, el ejemplar adquirido por el Ayuntamiento de Almassora en representación de todos los vecinos.
Curioso que un bou de carrer no saliera de la plaza Mayor. Primero por voluntad propia. Imposible después de los diez minutos de exhibición al acotar el enclave, según informaron fuentes consultadas tras observar una posible lesión en una pezuña.

La alcaldesa, Susanna Nicolau, pidió permiso a la autoridad para abrir la puerta de chiqueros, lo que causó división de opiniones. Así, el astado de José Escolar salió a la arena a las órdenes de Borja mientras sonaba la tercera carcasa. Resultó rematador y se arrancó a los quiebros antes de plantarse en los medios y resistirse a entrar tan vivo como resabiado.
Maleante puso en apuros a César Palacios, que le tiró la faja para refugiarse en el cadafal tras dos rodadas de recibo. El Madroñiz, de las peñas El Corb, Clafidors, Tots Tancats, l’Embolic y la Tabarra, recorrió el recinto mientras empezaba a llover.
Santa Quitèria desplegó el manto, y no precisamente para proteger a los aficionados de la lluvia, a la salida del tercero. El de Jose Luis Osborne, de La Pau, El Rollet, La Fuga, La Travessa, L’Emboscà, L’Artiste, La Katrava, La Tregua, Juventud Taurina, La Divisa y La Colada, tocó a un aficionado que se había quedado fuera del cadafal, sin consecuencias. Tuvo movilidad y entró a los cites en La Picaora.